Cuidados de un tatuaje recién hecho

Es un hecho que el cuidado del tatuaje es igual de importante, sino más, que la propia realización del mismo. Una correcta curación, unas buenas medidas de higiene y el uso de una buena crema, o producto que garantice una perfecta regeneración de la piel es, sin duda, una garantía de éxito en lo que al tatuaje se refiere.

Podemos llevar una auténtica obra de arte en la piel y arruinarla si no lo cuidamos correctamente, es por ello que los tatuadores siempre recalcan al cliente la importancia de la curación, ya que es posible que un alto porcentaje del éxito y del resultado final, una vez cicatrizado, dependan de ello.


Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de curar un tatuaje es que se está tratando una herida, por lo tanto, la limpieza y la higiene, tanto en la zona tatuada, como la higiene personal propia son factores muy importantes en la curación y, por consiguiente, en una correcta cicatrización de la herida evitando así posibles infecciones.


Lo primero que debemos hacer es seguir los consejos y las pautas indicadas por el tatuador. Es un profesional con años de experiencia y, que tras largos periodos de diversos estudios persiguiendo el mejor método de curación que garanticen el éxito en el resultado de su trabajo, conoce mejor que nadie las diferentes formas de cuidado de un tatuaje, además, él también es uno de los principales interesados en la correcta curación ya que eso será garantía de la calidad de su trabajo.


Si bien es cierto que cada uno tiene sus propios métodos respecto a la mejor manera de cuidar un tatuaje, prácticamente las directrices generales son comunes.

Lo primero que hará el tatuador una vez que finalice su trabajo es limpiar bien la zona con agua y jabón antiséptico lo mejor posible. A continuación tapará la herida con un apósito o similar, “esto dependerá del tatuador”. Es recomendable llevarlo tapado durante un mínimo de dos horas para proteger el tatuaje de posibles bacterias y, por consiguiente, infecciones.


El apósito es un vendaje antiadherente que cada vez usan más los tatuadores ya que permite que el tatuaje respire a la vez que protege la piel de bacterias y golpes. También son muy absorbentes por lo que pueden dejarse hasta 24 horas antes de quitarlos. Otra alternativa común que usan los tatuadores es el papel film, es más fácil de poner y retirar ya que no se pega a la piel, sin embargo, requiere un cambio más frecuente.


Retirada del apósito y limpieza del tatuaje

Una vez que llegue el momento de retirar tanto el apósito como el papel film, lo primordial es asegurarnos de tener las manos bien limpias tras un lavado previo y exhaustivo. A continuación, tras retirar el vendaje, lavaremos el mismo con abundante agua templada y jabón neutro, con suavidad, siempre con las manos y no con esponjas o similar, pero asegurando que la zona quede lo suficientemente limpia, sin restos de crema, sangre o tinta. Es muy importante recalcar que no debemos usar esponjas ni toallitas para limpiarlo ya que éstas pueden albergar bacterias.


Es recomendable no poner el tatuaje directamente bajo el agua, sino de forma indirecta, mojándolo con las propias manos ya que el chorro de agua directo del grifo puede ser muy molesto. Dependiendo de la zona tatuada, requeriremos de cierta ayuda en este tipo de tareas por su dificultad de alcance, como por ejemplo un tatuaje en la espalda.


Una vez limpia la herida, hay que asegurarse de secarlo completamente, bien esperando unos minutos a que seque al aire o bien usando papel de cocina, con el cual daremos pequeños toquecitos hasta retirar completamente la humedad de la zona “nunca se debe frotar para evitar una posible irritación”. Es importante no usar toallas ya que pueden tener restos de bello corporal, jabón, bacterias, etc., y harían que el tatuaje se pudiera infectar, ni tampoco papel higiénico porque es un papel más fino y se harán bolitas que pueden afectar negativamente en el proceso de curación.


Sería muy recomendable dejar el tatuaje descubierto de 20 o 60 minutos para permitir que respire y que el exceso de humedad se evapore, siempre y cuando estemos en casa o en un ambiente limpio de patógenos o agentes externos.


Hidratación del tatuaje


Una vez que esté seco, se aplica una fina capa de pomada para regenerar la piel (actualmente existen muchas marcas como Balm, Bohm, Bepanthol, Vegan…). No se deben usar productos con base de petróleo como vaselina, ya que pueden obstruir los poros, causando erupciones en el tatuaje. También existe riesgo de que supure la tinta del tatuaje a la superficie de la piel, provocando que el tatuaje pierda el color antes de que esté cicatrizado completamente. Tampoco se debe usar aceite de oliva ni mantequilla ni ningún producto no específico para la cura de tatuajes porque esto podría provocar una infección grave.


Las capas de crema deben ser finas y estar bien extendidas, hasta que sean absorbidas por la piel. Es muy importante no aplicar demasiada crema porque si no el tatuaje se sobre hidrata y se puede fomentar la aparición de bacterias. No hay que olvidar que es una herida, y como tal, debe poder respirar para asegurar la correcta cicatrización, el exceso de crema podría ser perjudicial para el proceso de transpiración de la piel.


Se aplicará la crema tantas veces al día como sea necesario para que la piel no se reseque y se mantenga hidratada, como norma general entre 4 y 6 veces. Esta cantidad irá disminuyendo según el paso de los días hasta que se cure la herida por completo.

Siempre que se vaya a aplicar la crema, se debe repetir el proceso de limpieza, por lo menos tres veces al día, aunque dependiendo de la zona, se recomienda hacerlo más a menudo, por ejemplo en manos, muñecas, pies u otras zonas más expuestas a los gérmenes.


La crema específica para la curación de tatuajes se deberá aplicar durante los 10 o 12 primeros días, después de esto se podrá usar crema hidratante normal aunque es recomendable que no lleven aromas, colorantes ni alcohol.


Consejos de curación

Es conveniente no mantener el tatuaje tapado, es una herida y como tal, cura mejor al aire siempre que las circunstancias y el clima sean compatibles. Las dos primeras noches, sin embargo, sí es recomendable dormir con el tatuaje tapado, bien con papel film bien con apósito, para evitar posibles roces que dificultarían la curación del tatuaje.

El proceso de curación inicial del tatuaje durará entre 2 y 3 semanas, dependiendo del tamaño y de la piel de cada persona. Durante ese tiempo es posible que el tatuaje se pele, descame o salga un poco el color de la piel, pero es completamente normal.


Se debe evitar bañarse en piscinas o mar durante los 10-15 primeros días ya que la suciedad, bacterias, productos químicos y otras impurezas pueden infectar o alterar el tatuaje. También se debe evitar el sol, es el peor enemigo de un tatuaje nuevo ya que puede quemarse la piel y aclarar el color del tatuaje. Es recomendable no tomar el sol durante el primer mes y, una vez curado el tatuaje, usar crema solar de factor 30 como mínimo.


A medida que el tatuaje se cura, puede llegar a crearse una pequeña postilla, como cualquier herida. Esto es normal. La postilla se debe caer por sí sola, nunca hay que rascarse ni arrancársela porque esto podría dejar cicatrices o manchas más claras en el tatuaje que alterarán el color.


Se deberá evitar realizar ejercicio, ya que el excesivo movimiento e incluso la sudoración en determinadas zonas pueden prolongar innecesariamente el proceso de curación del tatuaje y en el peor de los casos, hasta una producir una infección.


Si se siguen bien todas las pautas, el tatuaje estará curado y la piel perfectamente regenerada en unas 4 o 6 semanas. Si se presenta algún tipo de variación en la piel o posible infección, se deberá consultar con el tatuador o en su defecto con el médico competente.

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