El tatuaje realista, uno de los estilos más exigentes

    Uno de los aspectos más importantes del realismo es la calidad y ejecución del sombreado; se necesita mucho conocimiento, talento y paciencia, además de habilidad para poder sombrear de una manera limpia y precisa.


    El tatuaje realista, como su propio nombre indica, es un tatuaje que plasma una imagen real, ya sea sobre una foto de referencia o directamente sobre algo al natural, como es el caso de algunos artistas de renombre.


    El tatuaje realista retracta la vida tal y como es, la naturaleza, las personas, animales, cosas... el artista del tatuaje tiene que tener la capacidad de poder capturar lo que está en la foto de manera que se vea igual en la piel. Algunos tatuadores son capaces de lograr impresionantes efectos en la piel de sus clientes.


    A diferencia de los tatuajes comunes, de líneas, sombras o rellenos, los tatuajes realistas tienen un aspecto más tridimensional, por lo que la sensación de estar vivos en la piel es palpable siempre que esté bien ejecutado el trabajo. Uno de los aspectos más importantes del realismo es la calidad y ejecución del sombreado, se necesita mucho conocimiento, talento y paciencia, además de habilidad para poder sombrear de una manera limpia y precisa.

    El hiperrealismo o el tatuaje realista es una técnica que hace que el tattoo se vea como una fotografía, en general, el uso de la palabra realismo en el mundo del arte se refiere a piezas que son representaciones detalladas y precisas de la vida real.


    Los tatuajes realistas a color, son quizás, los más complicados técnicamente hablando, de todos los tatuajes. Además de las luces y sombras, el tatuador debe plasmar con gran exactitud los colores tal y como se ven en la vida real sobre la piel del cliente. Mezclas de tintas y diferentes intensidades juegan un papel indispensable a la hora de realizar un tatuaje realista a todo color.


    ¿De dónde surgió?


    Este tipo de tatuajes está inspirado en el movimiento artístico del realismo que surgió como contraposición del romanticismo en Francia en la década de 1850. El romanticismo estaba cargado de imágenes dramáticas, emocionales y haciendo un gran eco del pesimismo típico de la época, a causa de la crisis social y política, que situaba a parte de Europa tras el paso de la Revolución Francesa, acaecida a finales del siglo XVIII (1789). Es considerada una época de retroceso cultural, social e intelectual, en la que no se permitía la libre expresión y la mayor parte del pueblo vivía sumido en una gran incultura y constante represión. Hacia la segunda mitad del siglo, se produce un giro hacia la política liberal, lo que se hizo patente tanto en las ciencias en general, como en la literatura y el arte, naciendo con este movimiento lo que se denominarían las ciencias sociales y la preocupación por el bien estar de la sociedad.


    El termino realismo surgió en Francia para designar a ciertos escritores que se proponían dar fieles testimonios de la sociedad de la época. Los temas se basaban en la observación rigurosa y reproducción fiel de la vida buscando la objetividad. Como no podía ser de otra manera los artistas de la época empezaron a adaptar sus obras reflejando ese gran cambio en sus pinturas naciendo así lo que hoy conocemos en el mundo del arte como realismo, que rompe con el pesimismo y dramatismo de la época, intentando mostrar la verdad de cualquier tema lo más fielmente posible.


    En lo que al tatuaje se refiere, dentro de los estilos que se ven actualmente, el realista es considerado uno de los más nuevos. Es un estilo que incluye una gran variedad de temáticas, desde retratos de personas o animales, hasta imágenes religiosas, satánicas o simples paisajes, en este estilo, todo es apto siempre que se represente añadiendo un grado suficiente de realidad. Es un estilo difícil de representar teniendo en cuenta el medio en el que se trabaja, la piel humana, es por eso que un gran conocimiento de la técnica del tatuaje, del dibujo, de las técnicas de claro oscuro, de las luces y de las sombras, siempre facilitará al tatuador una mejor representación de sus tatuajes realistas.


    No podemos decir que el estilo realista dentro del mundillo del tatuaje tenga una gran y larga historia, pero solo su propio nombre indica ante qué tipo de tatuajes nos encontraremos. El estilo realista, ha tenido una cierta evolución en los últimos años. Inicialmente realizados exclusivamente en blanco y negro, hoy en día podemos encontrar auténticos artistas que dominan este estilo tanto en blanco y negro como en color, haciendo auténticas obras de arte en la piel.


    A diferencia de otros estilos cuyos orígenes puedan haber estado influenciados por alguna moda urbana, el estilo realista nació en el mundo del tatuaje en el momento en que las máquinas de tatuar empezaron a ser más precisas y refinadas, permitiendo hacer las auténticas obras de arte que podemos ver hoy en día sobre la piel de numerosas personas.


    Es posiblemente... uno de los estilos más exigentes, ya que el resultado debe ser igual que la imagen o fotografía de referencia que se quiera tatuar, por no desdeñar la carga emocional o sentimental que puedan portar los clientes que soliciten alguno de estos trabajos, pudiéndose tratar de algún familiar o ser querido que ya no esté entre nosotros.


    Características del tatuaje realista.


    Dibujar una imagen basándose en la realidad ya es de por sí bastante difícil cuanto más el poder hacerlo en un tatuaje. Los tatuadores que deciden dedicarse al estilo realista se preparan durante años para poder dominar todas las técnicas necesarias y el uso del color para poder hacer este tipo de trabajos.


    Para poder hacer un buen trabajo realista se utilizan una gran variedad de colores y distintas técnicas para lograr un correcto contraste. Los tatuajes realistas se caracterizan por ser diseños que llevan mucho tiempo de ejecución y han de trabajarse con una gran paciencia para realzar todos los detalles necesarios.


    Sin duda, es un tipo de tatuaje que requiere precisión y profesionalidad por parte del tatuador.


    Como norma general, es más común ver este tipo de trabajos en blanco y negro, con escala de grises, ya que limitando el uso del color se hace más fácil lograr el efecto deseado, sin embargo, también se puede trabajar en color, lo que requiere mucho más detalle y conocimiento sobre los colores, su aplicación y sus tonos.


    El tatuaje realista, se caracteriza por trabajarlo sin líneas definidas, por lo que el artista puede hacer uso de las líneas de agua o líneas de sangre que delimitarán las zonas con la seguridad de que desaparezcan en la curación o se disimulen con el correcto uso del contraste mediante la aplicación del negro o las sombras.


    En lo que respecta a las líneas de agua, es conveniente saber dónde poder aplicarlas y hacer una correcta valoración del tono, ya que si el tono es más alto de lo necesario se podrían terminar viendo después de la curación haciendo del tatuaje un trabajo torpe y poco profesional. El uso de las líneas de sangre es mucho más conveniente si el tatuador no tiene suficiente experiencia que le permita trabajar a modo impresora, es decir, siguiendo las direcciones de trabajo (de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda si el tatuador es diestro o a la inversa si el tatuador es zurdo) ya que las líneas de sangre, al ser líneas sin tinta harán una pequeña marca que le durará solo durante la ejecución del tatuaje desapareciendo en un tiempo mínimo, aunque lo realmente profesional y la mejor manera de hacer un buen trabajo sería poder hacerlo siguiendo las direcciones de trabajo, lo que comúnmente se conoce como efecto impresora, y en su defecto, remarcando todos los negros y zonas más oscuras dejando las sombras más claras para el final.


    En este tipo de trabajos es imprescindible hacer un buen uso de los negros, realzando al máximo las zonas más oscuras con el fin de conseguir el máximo contraste posible y que así las zonas claras queden más sutiles. Además un uso correcto del contraste es el único factor que garantizará que perdure en el tiempo, sin un buen uso del negro el tatuaje quedará borroso y con poca definición lo que hará que con el tiempo no sea un buen trabajo más allá de la posible foto del trabajo recién hecho.


    En este estilo de tatuajes, es de vital importancia tener un efecto positivo/negativo que garanticen una sujeción de la silueta y sobre todo en las zonas más claras, es decir, si un diseño por petición del trabajo por una fuerte luz en alguna de las zonas quedara un tono muy claro justo al borde del diseño, teniendo en cuenta que no trabajamos con línea, podría hacer que ese diseño terminara perdiéndose y juntándose con el tono de la piel del cliente, por lo que añadiremos una sombra oscura o negro justo en la zona limítrofe para crear un efecto positivo/negativo y garantizar la durabilidad del trabajo.

    En lo que respecta a las sombras suaves, es necesario hacer un especial hincapié para conseguir un tono homogéneo y solido aun siendo un tono suave. Es necesario tener suficiente experiencia para conocer el tono que quedará una vez cicatrizado el tatuaje y habiéndose bajado la irritación que hará que veamos el tono rosáceo o amarronado en función del tono elegido y de la insistencia con la que lo hayamos aplicado. En el supuesto caso de no conocer el resultado del tono una vez cicatrizado es preferible usar un tono más bajo, para poder oscurecer siempre habrá tiempo en una siguiente sesión.

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